Sin duda, Pablo Larios Iwazaki ha sido  uno de los porteros más espectaculares y efectivos que el fútbol mexicano ha visto en su historia; tenia  una gran capacidad en las salidas por alto y a la hora de atajar disparos, ‘El Arquero de la Selva’ como se le conocía por ser de la localidad de Zacatepec, Morelos, será recordado como un ídolo; primero, por sus logros: fue campeón de liga con PEUBLA en EL CAMPEONATO 1989-1990 y en ese mismo año fue campeón de Copa con los de la Angelópolis.

Larios vistió las playeras de Zacatepec, Puebla, Toros Neza y en especial la de CRUZ AZUL ; decimos que fue especial la del cuadro cementero porque con este equipo logró una identidad que lo convirtió en ídolo, fue dos veces subcampeón con los celestes, a nivel selección mexicana, fue mundialista y titular en la Copa del Mundo del 1986.

Ese elástico guardameta es considerado uno de los símbolos de Cruz Azul y para muchas personas, una jugada en especial quedó en la memoria; se presentó en el juego de ida de la final del torneo 1986-87 ante Chivas, tapando primero un disparo de Fernando Quirarte y después se levantó con grandes reflejos y tapó un cabezazo de Eduardo de la Torre.

Así el recuerdo de Pablo Larios Iwasaki, quien pasará a la historia como un inmortal del fútbol mexicano.

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