México cuenta con mecanismos de protección de salud pública que incluyen la vigilancia y respuesta temprana ante posibles casos de sarampión importado y los que podrían estar asociados a la importación, afirmó el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez.

Ante los brotes de sarampión en Europa, Sudamérica y los Estados Unidos, sobre todo ante la emergencia sanitaria que se tiene actualmente en Nueva York, no descartó que en nuestro país pudiera haber a lo largo del año entre 10 y 20 casos importados de esta enfermedad.

Lo importante, destacó, es que dichos casos no entren en contacto con población mexicana no vacunada o que no ha terminado su inmunización contra esta enfermedad, ya que es altamente trasmisible.

Si la población esta vacunada, no tiene por qué haber una proliferación, subrayó el funcionario de la Secretaría de Salud.

Este año, la Dirección General de Epidemiología (DGE) de la Secretaría de Salud ha emitido tres avisos preventivos de viaje e información a viajeros sobre el riesgo de contraer sarampión en Europa, Estados Unidos, Argentina, Bahamas, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica y Venezuela.

El último caso autóctono en México se registró en 1995. En el periodo de 2000 a 2019 se han identificado 185 casos importados o asociados a importación.

Síntomas

La infección causada por el virus del sarampión produce una enfermedad aguda, la cual es una de las más contagiosas del mundo.

Se caracteriza por presentar fiebre, enrojecimiento de ojos, congestión nasal, tos, manchas pequeñas dentro de la boca y posteriormente, erupciones cutáneas en cara y cuello (exantema) que se extienden a todo el cuerpo.

Se transmite por contacto directo con gotitas provenientes de la nariz, de la boca o la garganta de una persona infectada.

El período de incubación puede ir de los 10 a los 12 días, y para que se presenten exantemas puede ocurrir entre los 14 y 18 días después de la exposición.

Para efectos de vigilancia epidemiológica se toman 21 días antes de declarar a una persona o localidad libre de sarampión ante la sospecha o presencia de algún caso.

La enfermedad es más grave en los lactantes, personas con desnutrición y en adultos. Las complicaciones son: diarrea severa, infecciones del oído, neumonía, ceguera y encefalitis (inflamación del cerebro) que puede conducir a la muerte.

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